Protestantismo en Hispanoamérica en los siglos XVI al XVIII

12.09.2012 21:43

Lucas Peláez Rivera

Estudiante de Historia de la Universidad de Antioquia

Trabajo presentado como final para la materia Historia de America Latina II

 

Se ha pensado que estudiar el protestantismo en la época colonial puede ser una pérdida de tiempo, además de que escasean las fuentes, sobre todo por la dominación que el catolicismo hizo de las tierras americanas en brazo de España, Portugal y Francia, pero si analizamos sensatamente el periodo colonial la dominación fue mas teórica que real, cientos de regiones despobladas, fronteras indefinidas, vastos territorios para pocas personas son evidencia de ello, además de los muchos frentes de combate que se tenían aun en el siglo XVIII con los indios, o indios de guerra como se les decía en la época; estas pequeñas brechas en la muralla permitieron la entrada de naciones extranjeras, (principalmente ingleses y franceses y en menor tasa los holandeses y alemanes) lo que se convirtió en una oportunidad económica para ellas, pero para algunos sujetos fue ocasión para alejarse de los conflictos de índole religioso que se llevaban a cabo en Europa, algunos de ellos fueron protestantes.

Si bien no se logró cristalizar un asentamiento definitivo, hubo algunos personajes que estuvieron en la América hispánica y permanecieron hasta días posteriores a la expulsión de los españoles, unos abrazaron la fe católica, otros permanecieron protestantes, fueron diversas las circunstancias que retaron su permanencia en una confesión u otra, o su paso a la contraria, estas dependían del tipo de arribo, y de la época de gobierno, de los Habsburgo y la teórica intolerancia, hasta los Borbones que comenzaron a tolerar la presencia protestante con fines económicos.

“La Maldita secta de Lutero” designación general que se le daba a los protestantes en el siglo XVI y buena parte del XVII, así aparecía por lo general la causa de acusación en los archivos inquisitoriales y así las registro el padre Pichardo en la lista de los sambenitos que estuvieron colgados en la catedral de México[1], de hecho en el edicto de fe de la inquisición, que fue el manual o protocolo de búsqueda de herejes, aparecía la causa protestante designada simplemente como “Secta de Lutero”, norma que nunca se cambio ni se subdividió haciendo variaciones entre las diferentes confesiones protestantes, transcribo aquí el fragmento del edicto:

“SECTA DE LUTERO - o si sabéis o habéis oído decir que alguna o algunas personas hayan dicho, tenido o creído que la falsa y dañada secta de Martín Lutero y sus secuaces es buena, o hayan creído y aprobado algunas opiniones suyas, diciendo que no es necesario que se haga la confesión al sacerdote, que basta confesarse a sólo Dios y que el Papa ni sacerdotes no tienen poder para absolver los pecados; y que en la hostia consagrada no está el verdadero cuerpo de nuestro Señor Jesucristo, y que no se ha de rogar a los santos, y que no ha de haber imágenes en las iglesias, y que no hay purgatorio, y que no hay necesidad de rezar por los difuntos, y que no son necesarias las obras, que basta la fe con el bautismo para salvarse, y que cualquiera puede confesar y comulgar, uno a otro, debajo de entrambas especies, pan y vino, y que el Papa no tiene poder para dar indulgencias, perdones ni bulas, y que los clérigos, frailes y monjas se pueden casar; o que hayan dicho que no ha de haber frailes ni monasterios, quitando las ceremonias de la religión, o que hayan dicho que no ordenó ni instituyó Dios las religiones, y que mejor y más perfecto estado es el de los casados que el de la religión, ni el de los clérigos ni frailes, y que no hay fiestas más de los domingos, y que no es pecado comer carne en viernes, ni en cuaresmas ni en vigilias, porque no hay ningún día prohibido para ello; o que hayan tenido o creído alguna o algunas otras opiniones del dicho Martín Lutero y sus secuaces, o se hayan ido fuera de estos reinos a ser luteranos.”[2]

Si bien el texto citado anteriormente no contiene todas las doctrinas protestantes, ni siquiera todas las respectivas a Lutero, si contiene las que contradecían a la iglesia romana, por lo cual eran heréticas para esta, lo que convertía a la “secta de Lutero” en un peligro, que podía contaminar con su doctrina las “débiles e ignorantes mentes” de los habitantes de América.

Con este breve preámbulo he definido lo que era un protestante al menos en la época colonial, que es el periodo de tiempo a tratar en este trabajo, también es de recordar que a los seguidores de la ideas de Lutero y otros reformadores se les comenzó a llamar “protestantes” luego de la dieta de Spira en 1529 ante la “protesta” de los príncipes alemanes simpatizantes de la reforma.

Cristianismo – Catolicismo – Protestantismo

Entre los temas a tratar es menester abordar algunos asuntos previos a nuestro trabajo, para informar al lector; primeramente cuando estudiamos el Cristianismo en la historia, lo estudiamos como un fenómeno de partido o movimiento religioso, por lo cual no podemos afirmar con un carácter espiritual o de fe, que personajes eran realmente cristianos y quienes no, lo que nuestras fuentes nos permiten afirmar en muchos casos es la filiación con una u otra confesión, mas allá de esto sería especular, lo único que podría darnos solo una somera pista es lo que la Biblia dice de que “por sus frutos los conoceréis”[3] de los cual los archivos (en este caso principalmente los inquisitoriales) brindan poco o nada de información, que generalmente se limita a decir “se porto(aron) bien” y obviamente se referían a comportamientos públicos, pero respecto a quienes eran estos sujetos en la intimidad, y en su corazón, es un asunto que solo le compete a Dios, por lo cual para el presente trabajo nos limitaremos a decir y a sostener lo que nos permitan las fuentes.

A modo personal debo decir que tanto en Católicos, como en Protestantes, me he encontrado con casos que evidencian a personas de profunda fe y conducta cristiana, definiendo básicamente al Cristiano como aquel seguidor de Jesús en enseñanzas y ejemplo, y también debo decir que de las dos confesiones hay casos que como Cristianos dejan mucho que desear, es de anotar que en una gran mayoría los primeros protestantes en llegar a america en el siglo XVI fueron corsarios y piratas, lo cual no es precisamente la manera más honorable de llegar a algún lugar.

Convicción y confusión, nominalismo y partidismo

De la calidad de los protestantes que llegaban a América hay que decir varias cosas; primeramente por condiciones históricas, pirata equivalía a decir protestante[4] , lo mismo sucedía con el asunto de las nacionalidades, ingleses, franceses y holandeses indistintamente eran prejuzgados como protestantes y herejes, generalmente por ser naciones enemigas de España(llamados herejes nacionales), segundo que en el caso de las expediciones corsarias, los tripulantes automáticamente asumían la religión del capitán, principalmente por conveniencia; tercero eran los asuntos sociopolíticos que se vivían para la época, provocados por las distintas guerras de tinte religioso en el siglo XVI y XVII que se estaban llevando a cabo en Europa, lo cual hacia de protestantes y católicos en la mayoría de los casos un titulo de partido y causa y siempre de nación; una nación era protestante o católica, “Cuius regio, eius religio”[5] indistintamente si entre sus habitantes había adeptos de una causa u otra.

Otro suceso que debemos mencionar aquí es que los mismos comisarios y miembros de la inquisición salvo el edicto de fe, no tenían herramientas para juzgar los procesos contra posibles protestantes, por lo cual no distinguían entre una confesión protestante u otra, acusando a todos los reos con el epíteto de “Luteranos”, incluso algunos que habían llegado a conclusiones similares a las protestantes simplemente por su propia lectura Bíblica.

Los protestantes cumplían de entrada con el requisito básico para ser juzgados por la inquisición: ser bautizados, ya que bautizaban bajo la misma fórmula que los católicos, en el nombre del Padre del hijo y del Espíritu Santo, y el mismo Lutero no estuvo en contra del bautizo de infantes.

También se presentaron varios casos de extranjeros protestantes que una vez apresados por la inquisición manifestaban deseos de hacerse católicos, generalmente para salvar la vida y los bienes, otros para tener libertades para el comercio y la movilidad se acercaban por su cuenta a la inquisición prestos a recibir la instrucción católica.

La Biblia para los protestantes en America en la época colonial

Otro tipo de presencia protestante por así decirlo, eran sus escritos, principalmente las Biblias en castellano, y eran los libros otro producto importante del contrabando, con lo cual podemos suponer que no fue del todo improbable, la entrada de literatura protestante por puertos, y por lugares de desembarco clandestinos.

Contrario a lo que se piensa, para la época colonial ya existían varias versiones de la Biblia o libros de ella traducidos en lengua vulgar (castellano) y lengua romance, cabe resaltar algunas de ellas.

Podemos comenzar mencionando las versiones pre reformistas, Libro de salmos por Hernán Alemán del siglo XIII, Biblias romanceadas que  son manuscritos del siglo XIII pero reflejan un español del siglo XII, Biblia prealfonsina o Biblia medieval romanceada data del siglo XIII, Biblia Alfonsina siglo XIII, Biblia del Alba siglo XV entre otras[6].

Para la época de la reforma encontramos: Nuevo Testamento de Francisco de Enzinas de 1543, Nuevo Testamento y Salmos de Juan Perez de Pineda de 1556, ambos españoles simpatizantes de la reforma; Libros Sapienciales de Fray Luis de León de 1561, Biblia del Oso o versión de Casiodoro de Reina del año 1569 (Primera Biblia completa impresa en español), posteriormente editada por Cipriano de Valera en 1602, nótese de estas versiones que sus autores eran españoles, todos tuvieron problemas con la inquisición; no debemos olvidar que por orden del Concilio de Trento (1545 – 1563) en su IV sesión[7] quedaba limitada a estricta vigilancia eclesiástica la traducción de la Biblia a las lenguas vernáculas de los pueblos, solo permitiéndose la versión Latina de Jerónimo o Vulgata Latina.

Si tenemos en cuenta que los primeros protestantes en llegar a América fueron extranjeros, este factor de la traducción de la Biblia al castellano no tiene que ver con ellos, puesto que de traer Biblias seguramente las traerían en sus idiomas[8], pero si tiene que ver con algunos herejes en América, a quienes uno de los libros prohibidos por la inquisición era precisamente la Biblia en romance, que de ser una edición completa e impresa seguramente se trataría de la Biblia del Oso, también hay un dato de una versión para un dialecto americano impresa en Londres para principios del siglo XVIII sobre la que informaba el papa Clemente XI al inquisidor general Arzobispo Antonio Ibáñez de la Ribla Herrera[9], también hay dato de un marinero francés preso que leía la Biblia asiduamente[10] y otro que la citaba a coro[11],este ultimo un francés llamado Mateo Salado, llego a ideas protestantes por su propia lectura del Nuevo Testamento, copia que paradójicamente le fue regalada en Sevilla (donde estaba el consejo general de la inquisición) por un compatriota suyo; por el año 1650 el cura de la catedral de la isla Margarita Juan de Ribas fue denunciado por haber visitado y entablado amistad con unos herejes ingleses que habían entrado al puerto de Nueva Barcelona, estos en navidad hicieron un banquete en el cual estuvo el padre en el que se quedo “con un libro herético que era la Biblia en romance”[12]

Protestantes en los siglos XVI y XVII en Hispanoamérica

La inquisición en América fue instaurada por real cedula de Felipe II para los dos virreinatos iniciales (Nueva España y Perú) en 1569, y para Cartagena en 1610 por orden de Felipe III, las fuentes escritas más abundantes que poseemos sobre los protestantes en el periodo colonial son los archivos inquisitoriales, por eso es necesario tener estos datos presentes, desde el siglo XVI encontramos presencia protestante en América, teniendo en cuenta que la ruptura de Lutero con la iglesia se llevo a cabo propiamente en 1520 con la quema de la Bula, el primer registro de alguien denunciado por protestante en América data de 1536, denunciado al obispo Fray Juan de Zumárraga, quien años después sería nombrado primer arzobispo de México e hizo de inquisidor para esta caso, el sujeto de nombre Andrés Moral[13], lapidario de origen Alemán, fue procesado y evidentemente se le encontraron varias afirmaciones marcadamente luteranas, incluyendo una que incluía el propio nombre de Lutero, el sujeto al parecer había sido fraile, luego de su proceso tras abjuración fue castigado con confiscación de bienes y destierro a la península donde se debía presentar ante el consejo de la inquisición en Sevilla, este caso es importante porque es una fecha temprana, y además es un claro simpatizante de Lutero; otro caso similar se registro en el Perú con el Flamenco Jan Millar[14] en 1548, acusado de “gran hereje Luterano” fue quemado, convirtiéndose este en el primer mártir de la causa protestante en América, también tenemos en México dos casos de humanistas[15] (simpatizantes del Erasmismo) acusados de Luteranos entre 1554 y 1559, aunque realmente no lo fueran, estos casos los traigo a colación, porque algo muy común en la mayoría de los protestantes llegados a América  es su nominalismo, es decir no convencidos ni fervientes seguidores, simplemente nombrados así, pero estos dos sujetos no lo eran, estaban consientes de sus ideas y no simples aceptantes, caso similar a estos fue también el de un francés de nombre Mateo Salado[16] condenado a la hoguera en lima por “hereje pertinaz” en 1573, y el otro el del flamenco Miguel del Pilar[17] quemado en la hoguera en Lima en 1587, denunciado por su propia mujer y un clérigo que frecuentaba su casa, al parecer porque cometía adulterio con la esposa de él, Miguel tras serle aplicado tormento confeso ser Luterano y pidió misericordia, después afirmo haber “dejado lo de los martinistas y calvinistas”, pero se le sometió a prueba de nuevo obligándolo a confesarse con dos padres Jesuitas que descubrieron que seguía en su error, por lo que se procedió a su ejecución.

Estos son ejemplos de un primer patrón de arribo de los protestantes a América, sujetos que llegaron a residenciarse, este patrón se verá de nuevo desde la segunda mitad del siglo XVII, porque el último cuarto del siglo XVI será la época de los presos corsarios, segundo patrón de llegada protestante al continente, característico por su nominalismo.

Debemos mencionar otro patrón de arribo, que son los intentos de colocar colonias extranjeras sobre suelo americano, casos de este patrón tenemos el de la colonia Welser en Venezuela y la filiación protestante de Nicolás Federman por su lugar de origen en Ulm Alemania ciudad partidaria del protestantismo, y antes de este Ambrosio Alfinger[18] primer gobernador y capitán de la provincia de Venezuela a quien como representante de los Welser y bajo acuerdo con el hermano de este con Carlos V se le permitió poblar algunas regiones de América del sur, esto sucedió entre los años de 1529 y 1546. Casos similares aunque ilegales en el sentido de que fueron sin el permiso de la corona española, que se proclamaba dueña de toda América por edicto papal, fueron la colonia francesa de Río de Janeiro dirigida por Nicholas Durand de Villegagnon entre 1555 y 1575, este sujeto le escribe al propio Calvino pidiéndole que le enviara dos pastores protestantes[19], uno de estos fue Jean de Léry[20], reconocido porque su trabajo entre los indios fue utilizado por el antropólogo y etnólogo Lévi-Strauss; la colonia francesa en la florida proyecto que duro entre 1562 y 1565 al mando del oficial naval Jean Ribaut subordinado del líder hugonote y almirante Gaspar de Coligny; y a principios del siglo XVII el caso de cuatro franceses procedentes del Brasil propiamente del río Marañón donde había colonias de franceses en el siglo XVI que fueron procesados entre 1615 y 1616 en Cartagena de Indias como hugonotes por la recién fundado tribunal de la inquisicion, sus nombres eran Jacques de la Fontana, Pedro Hebert, Pedro Mozón y David Mingam[21], de los cuales Mingam y Hebert fueron absueltos ad cautelam, los otros dos abjuraron de levi, fueron reconciliados y adoctrinados en el catolicismo, el cual los cuatro afirmaban querer profesar pese a su profesión anterior como hugonotes en el Marañón, forzados por el gobernador hugonote de aquel lugar, quien los forzaba a ir a los ritos y oraciones hugonotes; en este caso vemos como la profesión de fe se adaptaba según la circunstancia muestra de nominalismo, en el Marañón por su capitán y gobernador eran hugonotes y en Cartagena eran ahora católicos.

Como lo mencione anteriormente hacia finales del siglo XVI y principios del siglo XVII el patrón de arribo de protestantes dominante fue el corsario, caracterizado por su nominalismo, primando la religión del capitán generalmente protestante, a este patrón pertenecen los corsarios capturados por los españoles y llevados ante la inquisición, en su mayoría fueron reconciliados (admitidos en el catolicismo por abjuración, catequización entre otros ritos y penitencias), otros fueron ejecutados por la autoridad civil, y unos pocos ejecutados por la inquisición, prestaremos especial atención a estos últimos.

Las expediciones corsarias que dieron reos de fe son las siguientes: En 1560 fue procesado en Mérida un grupo de Corsarios franceses acusados de pillaje en honduras, robar un sagrario y cocer en una caldera un niño Jesús, todos fueron reconciliados so pena de oír misa en forma de penitentes.

 En 1568 en San Juan de Ulúa la expedición del inglés John Hawkins se topo con la flota del nuevo virrey de la Nueva España Don Martín Enríquez de Almanza que venía a tomar posesión del cargo, las dos flotas esperaron expectantes que sucedía, los ingleses al considerar la superioridad de los Españoles negociaron con ellos, pero estos los traicionaron atacándolos por sorpresa once días después, derrotándolos casi por completo, y capturándoles algunos hombres, los otros con el capitán Hawkins lograron escapar, de seis barcos solo dos escaparon, pronto se quedaron sin alimentos, viéndose obligados a comerse cuanto animal hubiera a bordo, al no poder continuar así, cerca de la costa de Tampico, un grupo descendió en tierra, y los otros se siguieron en el barco, buscando ambos grupos desesperadamente sobrevivir, los que tomaron tierra sufrieron toda una odisea, entre estas un ataque de los indios Chichimecas que mataron a catorce de ellos, fueron apresados por el alcalde de Tampico, para ser conducidos a México, donde en 1568 se llevo a cabo un proceso colectivo, donde se ordeno catequizarlos y ponerlos a trabajar en diferentes oficios, tiempo después los juzgaría el recién fundado tribunal de la inquisición, todos los capturados en San Juan de Ulúa y Tampico serian procesados entre 1571 y 1577, reconciliados casi todos so penas varias, entre ellas azotes y galeras, pero tres de ellos fueron ejecutados, sus nombre eran: Robert Barret, George Ribley y el irlandés William Cornelius. Barret enviado en 1571 a Sevilla fue quemado allí en 1573 por traducir a su manera lo que el sacerdote que catequizaba a sus compañeros decía; Ribley quien después de desembarcar en Tampico resulto trabajando en las minas de Guanajuato, denunciado por su patrón al parecer por haber enamorado a su hija, fue arrestado en 1571 y ahorcado y quemado en 1574; Cornelius fue de los desembarcados en Tampico, arrestado en 1574 y ahorcado y quemado en 1575 por negarse a retractarse de su fe protestante, este es un caso atípico de convicción en tales circunstancias.

En 1570 desembarco en Yucatán la expedición del corsario francés Pierre Chuetot[22], allí en la isla de Cozumel fueron atacados por los españoles, dieciocho de sus hombres escaparon con la nave dejando al resto en tierra, en el combate murió el capitán y nueve de sus hombres, los otros diez fueron capturados; llevados a Mérida todos fueron condenados a esclavitud, en 1571 cinco de ellos fueron solicitados por la inquisición, cuatro fueron reconciliados pero fueron ejecutados por la autoridad civil, el quinto Cornu Marin fue ahorcado y quemado por la inquisición, luego de retractarse de su fe luterana y denunciar a su compañero Guillermo Cocrel como activo hugonote, quien también bajo tortura abjuro, pero a diferencia de Cornu Marin fue condenado a galeras.

En 1581 el inglés John Oxnam capitán de un navío corsario fue atrapado con algunos de sus hombres y remitido a lima, donde después de juicio inquisitorial, salieron reconciliados, pero al ser enviados a la autoridad civil fueron ahorcados por el tribunal del crimen[23] excepto uno que fue condenado a galeras perpetuas probablemente por joven.

En 1588 capturaron a cuatro ingleses de la Armada Cavendish en la isla de Puná, remitidos a Lima salieron en auto de fe en 1592, tres de ellos para ser ahorcados y quemados, sus nombres eran: Henry Axli, Edward y Walter Tillert; Edward en su proceso dijo que desde que estaba preso se había hecho católico pero a los tres años de encierro se retracto de lo anterior; su hermano Walter confesó haber incluso remplazado al capellán de la nave algunas veces, aunque intento reducirse al catolicismo para que no le quemaran, no fue admitido por no creer los inquisidores en la sinceridad de su conversión; hubo otro grupo de esta misma expedición capturado en Chile, ahorcaron a seis en Santiago, y tres  hombres fueron remitidos a Lima, los tres fueron reconciliados, pero dos con dudosa conversión: Thomas Lucas de quien un compañero ingles dijo que “parecía ser todavía protestante en su fuero interior”[24] y William Helis[25] quien aunque insistió en su conversión al catolicismo no debe haber dado muestras muy convincentes, puesto que fue condenado a seis años de galeras con habito y cárcel perpetuos.

En 1594 el corsario inglés Richard Hawkins[26] fue atacado en la bahía de Atacames en el reino de quito donde tuvo que capitular debido a las bajas causadas por Don Beltrán de Castro, y fue apresado con los sobrevivientes, 62 fueron enviados a Cartagena condenados a galeras, el resto con Hawkins fueron remitidos a Lima a la inquisición por Luteranos, todos fueron reconciliados, dieciséis incluyendo al capitán, so penas leves en algunos casos, drásticas en otros, pero ninguno ejecutado a pesar de estar en plena guerra con Inglaterra, a tres de ellos se les retuvo por habilidades marítimas y se les impidió ser remitidos a la península, el propio Hawkins dio tales muestras de su conversión al catolicismo, que consiguió la estima entre sus captores, después de algunos años en honor al pacto de capitulación fue puesto en libertad junto con sus hombres y regreso a Inglaterra.

En 1620 se remitieron en Cartagena cinco ingleses[27] desertores por maltrato de la expedición del capitán Aserguey los cuales fueron absueltos ad cautelam y remitidos en el convento de los Jesuitas para ser instruidos en el catolicismo; también en 1620 fue capturado un grupo de corsarios ingleses y flamencos[28] en la isla la Española por Martín Vázquez de Montiel y llevados a Cartagena fueron condenados a la horca, por lo cual todos ocho se acercaron a la inquisición con la intención de hacerse católicos, fueron absueltos ad cautelam y remitidos a la Compañía de Jesús para catequización.

Estas son las expediciones corsarias de las cuales tenemos informes, debido a que hubo captura de personas, por lo general personas sin convicción en ninguna confesión, sino sujetos prestos a amalgamarse según la necesidad, en un primer momento como afirmaban eran protestantes debido a su capitán, pero al momento de comparecer ante la inquisición no mostraron ninguna resistencia a hacerse católicos, seguramente como lo señalo Medina[29] lo hicieron así por salvar la vida, y otros por evitarse problemas con las autoridades civiles y eclesiásticas. Si bien no se dejaron de presentar casos de protestantes residentes en este periodo, los registros de  la primera década del siglo XVII sorprenden por un detalle, la mayoría de procesados eran de origen flamenco y alemán.

En el año de 1619 fue remitido de Cumaná el inglés Adán Edon[30] al tribunal de Cartagena, este caso merece especial atención; era comerciante de especias, se le acuso por sus compañeros de barco, un barco de Sevilla el cual había sido capitaneado por un inglés, de no participar de los rezos católicos ni querer besar una imagen de la virgen, en las veces que compareció ante el tribunal afirmo rotundamente creer en varias de las enseñanzas consignadas en el edicto de fe con respecto a la secta de Lutero, y que estaba dispuesto a abrazar otra religión si se le demostraba que era mejor que la suya, durante tres años se insistió en su catequización, pero no lograron reducirlo, fue así como firmo su destino siendo condenado a morir en la hoguera, en el auto de fe del 13 de Marzo de 1622, convirtiéndose así en el primer protestante ejecutado en el Nuevo Reino de Granada, es de resaltar que este sujeto no intento salvar la vida retractándose de sus creencias, es el primer hombre de la causa protestante del que podemos afirmar su fuerte convicción en el Nuevo Reino de Granada, que finalmente lo condujo a la hoguera, en la cual incluso no hubo necesidad de atarlo, pues según carta del inquisidor Mañozca, “de su voluntad se sentó sobre dos haces de leña y se estuvo inmoble sin menear pie de donde los puso.”[31]

Luego de la muerte de Edon y hacia el resto del siglo XVII se nota un factor común en los protestantes enjuiciados por la inquisición, y era que la mayoría se presentaron voluntariamente para hacerse católicos o recibir instrucción en el catolicismo, dándose para ellos la absolución ad cautelam, otro factor común en estos sujetos es que la mayoría eran residentes de América, uno que otro se movía de ciudad en ciudad, en esta serie de casos existen dos excepciones que son , Thomás Cox[32], ingles que afirmaba ser católico aunque muchas de sus prácticas fueran protestantes, su caso es un enmarañe de sucesos desafortunados, y el otro es el del holandés Juan Federico, que se negó a retractarse de sus creencias, y no fue condenado por asuntos políticos, su caso según Anna María Splendiani: “ilustra muy bien la situación en que se encontraba en América la Inquisición frente a ciudadanos de países que tenían un tratado comercial con España y que por ésto eran libres de profesar su religión en los territorios de la Corona Española. Eran casos que tocaban "a lo público"[33] y el tribunal del Santo Oficio tenía en ellos poca autonomía. El problema era demasiado grande y lo que hizo el tribunal fue no prender a Juan Federico y dejarlo libre por la ciudad en espera de la respuesta de España; en el fondo los jueces inquisitoriales esperaban que pasara lo que pasó: "Y la noche del día 25 del dicho mes de enero el dicho Juan Federico se huyó con otros 8 holandeses o ingleses en una canoa de una fragata nueva que había venido de la Trinidad"[34]."[35]

En el siglo XVII se comienza a ser especialmente drástico con los reos de fe oriundos de los dominios españoles, de la lista de protestantes que anexo al final, de los ejecutados en el siglo XVII, con un total de nueve, siete eran oriundos de territorios españoles, uno alemán y uno inglés, pero no tanto con los extranjeros, salvo aquellos que pertinazmente se negaran a retractarse como el alemán Simón de Santiago[36] ejecutado en 1601, quien admitió que era luterano e intentando escapar del santo oficio fingió estar loco, pero después de aplicarle tormento, declaro seguir en su fe, y aun después de habérsele sometido a un fuerte adoctrinamiento seguía firme, como calvinista declarado; el inglés fue Adan Edon; entre los ejecutados en México, estaba Fray Francisco Manuel de Quadros, franciscano ordenado en el Perú que aunque acusado de hereje protestante, la información del caso da a entender que fue más un resentido contra los manejos de las autoridades eclesiásticas, que lo habían depuesto de sus cargos, y finalmente lo condenaron a la hoguera en 1678, después de estar encarcelado desde 1663.[37]

Hacia finales del siglo XVII sucedieron dos eventos por separado, que tenían que ver con protestantes, uno en Cartagena y el otro en el Darién ; el primero es de especial atención puesto que en el año de 1688 se ejecuta en la hoguera a cuatro acusados[38] de protestantes con una particularidad, tres eran Españoles y uno un mulato natural de caracas, sus nombres eran: Jose Jiménez que vivía como ermitaño en un desierto junto a Santafé autor de un libro de donde se habían extraído 429 proposiciones heréticas, apresado en 1677 y condenado a relajación en 1678; Juan de Frías el mulato, apresado en 1671 y condenado a relajación en 1672; Fray Felipe Romero fraile Franciscano apresado en 1669, y condenado a relajación en 1671, según el inquisidor Valera “por luterano pertinaz”[39]; Francisco del Valle que llevaba más de treinta años de prisión y para la fecha de su ejecución, ya estaba loco comprobado por los médicos, apresado en 1663 y condenado en 1666, todos habían pasado muchos años en la cárcel a pesar de que habían sido condenados a la hoguera con anterioridad, su ejecución finalmente se llevo a cabo en el auto de fe del 30 de Mayo de 1688.

El otro caso es el de la colonia escocesa que se asentó en el Darién hacia el año 1698, cinco barcos Zarparon de Leith el 17 de julio de aquel año y llegaron a mediados de noviembre al istmo de panamá, a las costas del Darién,  dirigidos por William Paterson un banquero escocés, que había hecho la propuesta de un asentamiento escocés en el Darién al rey católico Jacobo II, propuesta que en aquel entonces cayó en oídos sordos, también busco apoyo para su propuesta en el sacro imperio y en Holanda, finalmente después de un tiempo en Inglaterra donde fue promotor de la fundación del banco de Inglaterra, luego de su regreso a Escocia convenció al gobierno de llevar a cabo el proyecto Darién, e influyo en la creación del Banco de Escocia, en ese entonces era rey de Inglaterra, Irlanda y Escocia el rey Guillermo III de Inglaterra, rey protestante, fue durante esta época que se llevo a cabo la expedición, no como un proyecto colonialista sino como lo señala Hernández de Alba William Paterson “no tomó posesión de la tierra a nombre de ninguna autoridad terrenal o divina sino, más realista que sus antecesores hispanos, se conformó con firmar un tratado de amistad y alianza defensiva con el cacique de la región,” [40]la expedición traía consigo 1200 almas, que se asentaron en una población que bautizaron Nueva Edimburgo, levantaron dos baterías y una bandera, entablaron relaciones comerciales con los indios, pero uno de sus objetivos fundamentales era tener acceso al mar del sur y a la posibilidad de un lucrativo comercio en la zona, ocho meses después debido al clima y a las condiciones de la región la mayoría de sus nuevos habitantes estaba muerta o enferma, el mismo Paterson perdió allí a su esposa y a su hijo, los que quedaban, desesperados se embarcaron de nuevo a Escocia, tratando de conseguir ayuda en Jamaica les fue negada por orden del propio rey de Inglaterra, que no tenía intenciones de minar sus relaciones con España, finalmente regresaron en diciembre de 1699 diecisiete meses después de su partida, pero no alcanzaron a evitar que una segunda flota partiera hacia el mismo lugar, la cual llego el 30 de Noviembre de 1699; de este proyecto salvo la designación nominal y nacional de protestantes no poseo información para afirmar algo más.

Aunque en España la casa de los Austrias fue la gran defensora del catolicismo, en cabeza de Felipe II, encargado de hacer funcionar las decisiones del concilio de Trento, las normas escritas no eran tan fácil de hacerse cumplir al otro lado del atlántico, y es así como vemos un siglo XVII con una aparente flexibilidad con los protestantes extranjeros, que en resumidas cuentas también eran cristianos, de hecho ambos concordaban en el modelo del bautismo, y cuando las necesidades económicas apremiaban un protocolo religioso no le impidió a muchos moverse de un lado a otro, salvo algunos casos como los mencionados.

Al parecer hacia el final del siglo XVII, durante el reinado de Carlos II, los hechos registrados además de una real cédula contra los herejes y judíos[41], hace pensar que la política anti protestante se reforzó, algo así como el último coletazo de los Austrias contra los protestantes.

Protestantes en el siglo XVIII en Hispanoamérica

En el siglo XVIII, se afianzo el modelo que había comenzado a notarse en los protestantes en el siglo anterior, que recordemos en su mayoría eran extranjeros, es decir aquel de asentamiento fijo o residentes, además de auto denuncio a la inquisición y reducción al catolicismo.

En el caso del Nuevo Reino de Granada desde finales del siglo XVII había presencia de ingleses en la isla de San Andres que se había convertido en base para Henry Morgan y Edward Mansvelt, y en el año de 1775 por orden del Arzobispo Virrey Antonio Caballero y Góngora, la capitanía de Guatemala envía al teniente Tomas O´Neille con la misión de expulsar a ingleses y holandeses del archipiélago, luego de la paz con el imperio Británico en 1783, se acordó que los británicos saldrían de varios territorios, entre ellos el archipiélago, pero los habitantes ingleses de allí pidieron a los españoles permiso para permanecer allí, a cambio de pagar impuestos y abrazar la religión católica entre otras cosas, todo esto se dispuso por real cedula en 1792, “Se dispuso enviar gobernador, cura y maestro de primeras letras, y procurar que se arraigasen familias españolas.”[42]Ingleses insumisos habían hecho refugio en las islas Mangles (Corn Islands) y comenzaron a atacar con frecuencia la isla; así pues tenemos evidencia al menos de protestantes nominales en el archipiélago en el siglo XVIII.

También como dato es importante recordar la presencia holandesa en la isla de Curazao desde 1634, donde tengo dato de que en el siglo XVII un protestante francés de nombre Luis Castro, luego de naufragar el barco que lo llevaba preso de Caracas a Cartagena, huyo a Curazao donde el gobernador lo amparo y se negó a entregarlo[43].

Para el siglo XVIII aparece otro modelo de llegada de protestantes, y es aquel bajo licencia, es decir, personas y grupos de ellos, que llegaban a los dominios españoles bajo licencia del rey de conservar su religión y culto protestante, mas no de divulgarla, de este modelo hay un caso en el Nuevo Reino de Granada que merece nuestra especial atención, y es el de un equipo de mineralogistas que llego al Nuevo Reino de Granada proveniente de Alemania, con salvoconducto del virrey para las minas de Mariquita, especificando la real cedula que “Todos de nación alemana y religión protestante”[44] siete en total cuyos nombres eran: Emmanuel Gottlieb Dietrich, Cristian Friedrich Klein, Jacob Benjamín Wiesner, Johann Abraham Friedrich Bhar, Johann Buckkard, Johann Samuel Bormann y Friedrich Nengrictz, aquellos hombres pertenecían a un grupo de treinta, organizados y contratados por Faustino D`Elhuyar en 1787 por orden del rey, para trabajar en los virreinatos de America (Nueva España, Perú y el Nuevo Reino de Granada), en la segunda clausula de aquel contrato se especificaba “la libertad de cultos y el compromiso de los mineros de respetar “los usos y costumbres que halle establecidas en el país” de destino.”[45] Aquellos hombres fueron despedidos desde Dresde con gran pompa y holgorio, en su travesía por Europa camino al puerto que los traería al nuevo mundo, en Cádiz la inquisición les decomiso las biblias Luteranas; finalmente llegaron al Nuevo Reino de Granada en 1789, respecto a los destinos de estos hombres para propósitos del presente trabajo solo destacaremos algunos; Emmanuel Gottlieb Dietrich el perito del grupo murió en marzo de 1789[46] dos meses después de haber llegado a Mariquita, murió como Luterano[47];  Jacob Benjamín Wiesner, catequizado por el mineralogista Juan José D´Elhuyar[48] a insistencia de Mutis , se convirtió al catolicismo posiblemente para poderse casar en Girón con Ignacia Arriaga y Quesada, su carrera como mineralogista se destaco en la época republicana, en 1819 fue nombrado por Bolívar Director General de Salinas[49]; de los otros, varios posiblemente regresaron a Alemania, el proyecto como tal fracaso al menos en el Nuevo Reino de Granada.

Para el territorio del Perú por orden y real cedula de Carlos III, a trabajar en las minas llego el mineralogista alemán Timoteo Baron de Nordenflicht[50], con licencia para leer libros prohibidos, y permiso de practicar su culto protestante, pero aquel hombre comenzó a prestar los libros, lo que pronto atrajo la atención de la inquisición, quien le advirtió que su permiso no incluía el prestar libros prohibidos (orden del 19 de Noviembre de 1801), no obstante continuo haciéndolo, el Baron contrajo matrimonio hacia 1796, para lo cual debió haberse profesado católico post abjuración; pero por la orden anteriormente citada, cinco años después; además en 1803 la ahora Baronesa Nordenflicht fue denunciada por lectura de libros prohibidos, indica que el Baron no había abrazado el catolicismo muy en serio.

Otro ejemplo de este patrón de arribo aunque anterior en fechas al de los mineros es el de un grupo de soldados de Flandes, pertenecientes a los batallones de Ultonia[51], que venían a prestar servicios America bajo la corona española, y que se habían profesado católicos, pero en realidad eran protestantes; fueron procesados por la inquisición entre 1760 y 1765 en México.

 Es de resaltar aquí la  pequeña ventana abierta a la tolerancia confesional, en nombre del progreso y la ciencia, siendo este un caso de muchos que por las medidas modernizadoras de los Borbones, abrieron las puertas del imperio Español a personal extranjero capacitado en diversas disciplinas, esta fue la manera legal que para aquella época permitió la entrada de muchos extranjeros de naciones protestantes, que en otra época no lo hubieran podido hacer de una manera legal.

Consideraciones del tema

La presencia protestante o al menos de sujetos protestantes, sobre todo en los principales puertos, es innegable, como lo señala Anna María Splendiani “la presencia de protestantes en el puerto de Cartagena de Indias, fue un factor que no hay que descuidar en la reconstrucción de la vida colonial.”[52]Extranjeros legales e ilegales, recorrían las calles de aquella ciudad, muchos de ellos llevando su inscripción nacional de protestantes, el registro del archivo inquisitorial es apenas una pequeña muestra de un todo como apunta la autora anteriormente citada.

Había en cierta manera algún tipo de simpatía por el protestantismo, evidencia de esto es que encontramos algunos españoles sosteniendo ideas protestantes, y para el caso del Nuevo Reino de Granada tres mártires españoles nada menos; aunque se debe aclarar este tipo de simpatía en algunos casos, que no fue necesariamente por contactos con personajes o literatura protestante, sino que algunos en un contacto personal con la Biblia, gestaron en si mismos ideas que a la larga eran juzgadas como protestantes, acarreándoles algún tipo de persecución por parte de la inquisición, de hecho para Iberoamérica hay dos casos de franciscanos acusados de Luteranismo[53], que terminaron quemados, el uno para México y el otro para Cartagena, por eso resalto en lo personal a la Biblia como un importante agente “protestante”, la cual ha hecho más protestantes que los escritos de Lutero.

Anna María Splendiani en su artículo[54], señala varias confesiones protestantes a las cuales pertenecían los reos a los cuales ella estudio sobre los años 1610 – 1660, y señalo cuatro confesiones básicas sobre las cuales quiero hacer algunas anotaciones; la primera a la cual se adscribían la mayoría de los reos de fe eran al anglicanismo o iglesia anglicana, que en pocas palabras era la iglesia de Inglaterra, de la cual el rey estaba a la cabeza desde que Enrique VIII se separo de la iglesia romana, esta es una simbiosis de ritos católicos con algunas doctrinas protestantes, por eso para los inquisidores y para los mismos ingleses de la época salvo en lo referente al papa no notaban mucha diferencia, cabe anotar que en Inglaterra hubo movimientos radicales protestantes que se echaron encima la enemistad del rey; la segunda confesión fue el Luteranismo, calificación común a todos los protestantes aunque técnicamente solo entrarían dentro de esta categoría los protestantes alemanes; la tercera confesión era el Calvinismo, que era la versión francesa del protestantismo, originaria de Ginebra en boca del reformador Juan Calvino; la cuarta confesión es técnicamente lo mismo que la anterior y eran los hugonotes, definición ofensiva que le daban a los protestantes en Francia.

Jesuitas y protestantes

Los jesuitas habían plantado para finales del siglo XVII toda una red de conventos y colegios, que se convirtieron en uno de los lugares de adoctrinamiento de muchos de los protestantes reconciliados sino es que de la mayoría, como lo podemos ver en los archivos inquisitoriales[55], debido a la alta preparación intelectual de estos. Según Groot[56] uno de los factores que permitió en buena parte la entrada abierta de los protestantes a finales del siglo XVIII fue la expulsión de la Compañía en 1767, pero la realidad es que tuvo que ver más con otros intereses de la corona española, como la modernización de los modos de producción en las Américas, y la introducción de nuevas técnicas de manufactura que los extranjeros conocían[57] , asuntos estos enmarcados dentro del utópico reformismo Borbónico.

Cabe añadir que en Europa los Jesuitas se habían convertido en enemigos resueltos de los protestantes desde el concilio de Trento, donde fueron plenipotenciados por el papa, como heraldos de la contrarreforma, cuando en el siglo XVIII Clemente XIII, pensó ponerles freno a las pretensiones jesuíticas suprimiendo la orden, una noche antes de dormir, en medio del pánico afirmo “Me muero... ¡Es muy peligroso atacar a los jesuitas!”Cuatro años después Clemente XIV en 1773 firmaría una breve disolución de la orden, y al parecer firmando la muerte de la orden firmo su propia sentencia de muerte.[58]

Conclusiones

Admito que cuando empecé este trabajo, no contaba con mucho conocimiento respecto a las fuentes sobre el tema, pero en el transcurso de la investigación, se me abrió un panorama avasallante de fuentes, el cual sinceramente no me fue posible abordar en su totalidad, pero a modo de conclusiones de este breve escrito debo admitir que contra la opinión general de que la presencia protestante fue casi nula en la América hispánica, digo lo contrario uniéndome a lo expresado por Anna María Splendiani, afirmando que la presencia protestante al menos nominalmente[59] era un asunto común en la vida colonial sobre todo en las ciudades costeras y alejadas del efectivo control de la monarquía, aunque la presencia de estos sujetos en las ciudades con tribunal inquisitorial, ciudades principales también es evidente, por la presencia de reos de fe.

También es interesante notar que aunque en ciertas formas de contar historia, sobretodo en labios de sus protagonistas, no se quiera mostrar el lado des honorable de la misma, por lo que hay que admitir, que algunos de los primeros protestantes (al menos nominalmente) extranjeros, de los que tenemos información, eran corsarios y piratas, y no venían a hacer propiamente obras de caridad.

La presencia de varios españoles “protestantes”, no solamente nominales, puesto que en su caso no aplicaría, sino convencidos, al menos de algunas ideas Bíblicas que les acarrearon el epíteto de protestantes, es un elemento a resaltar y a tener en cuenta para contar una doble direccionalidad de una reforma “protestante”, la que entro de afuera del imperio español, y la que comenzó a avanzar desde adentro.

Respecto a quienes eran Cristianos, es difícil saberlo a través de los documentos, lo que si se ve en ellos al menos en teoría es una idea de Dios, que ciertamente a las personas de este mundo contemporáneo nos falta, aunque fuera por terror a Dios lo tenían presente, tanto católicos como protestantes, que si bien no se comportaban muchos como Cristianos, lo invocaban para sus causas, unos a través de rezos y otros de oraciones, los unos besando imágenes y los otros leyendo y citando la Biblia, Dios estaba presente para ambos. Mi papel como historiador en este caso, donde especialmente es difícil desapegarse de los afectos personales, no es juzgar a ninguna confesión, sino exponer sus relaciones durante un periodo aparentemente poco convulso en materia religiosa, al menos de este lado del atlántico; pero que después de este breve escrito e investigación, me queda claro al menos que no es así, que el asunto amerita un estudio más extenso y detallado, para lo cual quedo en lo personal con una brecha abierta, contribuyendo a forjar un poco, gracias a Dios, un tema casi virgen para la investigación colonial. A Dios Gloria y Gracias.

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[1] Baez Camargo, Gonzalo. Protestantes enjuiciados por la inquisicion en Iberoamerica. México D.F.: Jákez, 1960. P. 24

[2] Medina, Jose Toribio. Historia del tribunal del Santo Oficio de la Inquisición de Cartagena de las Indias. Santiago de Chile: Imprenta Elzeviriana, 1899. PP. 57,58

[3] Reina Valera Revisada (1960), (Estados Unidos de América: Sociedades Bíblicas Unidas) 1998. Mateo 7:20

[4] Splendiani, Anna María. «Los Protestantes y la Inquisición.» Anuario Colombiano de Historia Social y de la Cultura, 1996: P.10

[5] A cada reino su religión, precepto de la Paz de Augsburgo firmada en 1555 entre el emperador Carlos V y la Liga de Esmalcalda.

[6] Para ampliar véase: Serrano, Rafael A. «La historia de la Biblia en español.» En El origen de la Biblia, de Varios, 341-373. Carol Stream, Illinois: Tyndale House Publishers, Inc., 2008.

[7] Vease: Concilio de Trento. IV sesión en: http://multimedios.org/docs/d000436/p000001.htm#0-p0.3.1

[8] “Lisboa, Ámsterdam, Amberes, Leipzig fueron lugares donde se imprimieron cientos de libros en español.” Sebastián Gómez: Profesor Auxiliar - Departamento de Historia - Facultad de Ciencias Sociales y Humanas - Universidad de Antioquia

[9] (Baez Camargo 1960)P.15

[10] Ibid. P.83 Louis Ramé

[11] Ibid. P.54

[12] Ibid. P.117

[13] Ibid. P.46-48

[14] Ibid. P.46

[15] Ibid. son estos dos españoles: Lázaro Bejarano. P.27; y Fray Diego Ramírez. P.51

[16] (Baez Camargo 1960)P.54

[17] Ibid. P.50

[18] Los padres de Federman y Alfinger habían sido firmantes de las Confesiones de Augsburgo en 1555.

Véase: http://es.wikipedia.org/wiki/Protestantismo_en_Latinoam%C3%A9rica

[19]González, Justo L. Historia del Cristianismo. Miami, Fl.: Unilit, 1994. Tomo II. P.248

[20] En la información brindada por Báez Camargo en la obra referenciada en este trabajo, el mismo autor advierte que de todos los casos registrados en su libro, ninguno era Ministro protestante, lo que muestra que este hombre y su compañero serian los primeros ministros protestantes registrados en la historia de America.

[21] AHNM, Sección Inquisición, Cartagena de Indias. L. 1020, F.104-107 y 118-120

[22] Ruiz Martínez, Herlinda. «La expedición del corsario Pierre Chuetot al circuncaribe y su desembarco en la peninsula de Yucatán. 1570 - 1574.» Biblioteca Virtual. Direccion general de bibliotecas U.M.S.N.H. Febrero de 2008. http://bibliotecavirtual.dgb.umich.mx (último acceso: 14 de Agosto de 2012).

[23] (Baez Camargo 1960)P.49

[24] Ibid. P.45

[25] Ibid. P.43

[26] Ibid. P.41

[27] AHNM, Sección Inquisición, Cartagena de Indias. L. 1020. F.175-183

[28] Ibid. F.197

[29] (Medina 1899)

[30] Op. cit. F.204-208

[31] (Medina 1899)P.158

[32] AHNM, Sección Inquisición, Cartagena de Indias. L. 1021, F.272

[33] Ibid. F.232v

[34] Ibid. F.254v

[35] (Splendiani, Los Protestantes y la Inquisición 1996)P.25

[36] (Baez Camargo 1960)P.86

[37] Vease: González Gómez, José Antonio. «La herejía errante: el caso de fray Francisco Manuel de Quadros.» Idolátras y Herejes en el México Colonial. 26 de Noviembre de 2011. http://idolatriaherejiamexcol.blogspot.com/2011/11/la-herejia-errante-el-caso-de-fray.html (último acceso: 15 de Agosto de 2012).

[38] (Medina 1899)P.306

[39] (Baez Camargo 1960)P.86

[40] Hernández de Alba, Gonzalo. «Nueva Caledonia : una colonia de escoceses en el Darién, fundada en 1698 .» Biblioteca Luis Ángel Arango. 11 de Junio de 2005. http://www.banrepcultural.org/blaavirtual/revistas/credencial/septiembre1991/septiembre1.htm (último acceso: 12 de Agosto de 2012).

[41] Konetzke, Richard. Colección de Documentos para la Historia de la Formación Social de Hispanoamérica 1493-1810. Vol. III. Tomo I. Madrid: Consejo Superior de Investigaciones Cientificas, 1962. P.73. Documento 47

[42] Pérez Valle, Eduardo. «La llegada de los Misquitos.» El Nuevo Diario. 11 de Diciembre de 1999. http://archivo.elnuevodiario.com.ni/1999/diciembre/11-diciembre-1999/nacional/nacional10.html (último acceso: 13 de Agosto de 2012).

[43] (Baez Camargo 1960)P.68

[44] Groot, José Manuel. Historia eclesiastica y civil de Nueva Granada. Bogotá: Ministerio de Educacion Nacional, 1953. Tomo II. P.639. Anexo 38

[45] Gârtner, Álvaro. Los Místeres de las Minas. Manizales: Editorial Universidad de Caldas, 2005. P.98

[46] Ibib. P.102

[47] Ibid. P.109

[48] Ibid. P.109

[49] Valencia Giraldo, Asdrúbal. «Los Ingenieros y la Cimentación de la República Colombiana.» Aprende en linea U de A. http://aprendeenlinea.udea.edu.co/revistas/index.php/ingeso/article/viewFile/4800/4230 (último acceso: 12 de Agosto de 2012).P.5

[50] (Baez Camargo 1960)P.98

[51] Ibid. P.91 Véase: Antonio pedro

[52] (Splendiani, Los Protestantes y la Inquisición 1996)P.13

[53] (Baez Camargo 1960)P.83,85

[54] (Splendiani, Los Protestantes y la Inquisición 1996)

[55] (Baez Camargo 1960)Por citar algunos casos: Juan Elves (P.74), Juan Aisell (P.65) y los otros desertores de la expedición del capitán Aserguey: Nicolás Arenton, Roberto Bar, Esteban Buin y Tomas de Outin. También los capturados en la isla la Española por Vázquez de Montiel: Tomás Arbee y demás (P.67).

[56] (Groot 1953)Tomo II. P.322

[57] (Gârtner 2005)P.100. Que en el caso de los mineros alemanes era el método de amalgamación

[58] Paris, Edmond. La historia secreta de los Jesuitas. Ontario, Calif.: Chick Publications, 2006. PP.74-75

[59] Refiriéndome con este término aquí a la conducta y convicción de los sujetos, no a su presencia solo en los discursos.